sábado, 27 de octubre de 2012

Mi alumno R.

Ha pasado un tiempo desde mi última entrada, y la descripción de R la he dejado para la última debido a mi desconocimiento sobre él. Un niño nuevo para mí (no en la escuela) que de momento me está aportando unas sensaciones muy positivas, y del cual veo un futuro próximo de aprendizajes importantes para su vida.

Su presencia en mi clase se trasforma en "miradas", se trasforma en "sonrisas", en "tacto", en "descubrimientos" pero sobretodo en un gran "reto" para mí.


El diagnóstico.

También está diagnosticado de TEA, y quizá sea de los alumnos en que más incide este trastorno, inflexibilidad mental, juegos repetitivos, pobre interacción social, no presencia de lenguaje verbal, etc. Estas características se pueden sacar de un libro, pero si lo describo yo diría que es un niño dulce, cariñoso, gandul, con ganas de aprender, luchador, capaz de muchas cosas...

Como cualquier niño,tiene preferencias por unas actividades u otras, y él sin duda disfruta de momentos en los que el objetivo es mejorar la comunicación, ¿curioso eh?. Él, como todos mis alumnos utiliza un sistema aumentativo de comunicación, y siempre intentamos que mejore en la calidad, que aprenda a expresar todo lo posible, siempre esperando que este sistema haga aparecer su lenguaje oral, pero sin ahogarnos en esta esperanza. Si lo conseguimos genial, si no, habrá mejorado y ampliado su comunicación con este sistema.


Una voz que me emocionó.

R emite muchos sonidos guturales, a veces para él mismo, y otras para comunicar con el adulto que quiere algo, que tiene miedo, que quiere verte enfadado oque está contento.

El caso es que a nivel oral solo emite sonidos guturales que a veces se acompañan de un gesto en el cual su propia mano se acerca a su boca (como si se la tapara), a veces se acompaña de intensas miradas que me dicen "entiéndeme", o a veces de "te cojo la mano y te acompaño a lo que quiero, para que me entiendas". digamos que se hace entender.

Pero sin ir mas lejos, un día R me dejó oír su otra voz, esa que ha aparecido en muy pocas ocasiones y que ahora no puedo sacarme de la cabeza. Acompañándolo a la puerta del colegio, donde le esperaba su madre, y en el momento de la despedida, el primero (bajo indicación de la madre) me dijo adiós con su sonido gutural y gesto manual. Hasta aquí nada nuevo, pero cuando me giré y comencé mi camino de vuelta a la clase, escuché una voz que hasta ahora desconocía con la palabra "adiós". Extrañándome porque no sabía de que alumno sería esa voz tan dulce, me giré y era R haciéndome también el gesto con la mano y mirándome a los ojos. NO SUPE REACCIONAR A TIEMPO... seguí caminando y conforme fui subiendo las escaleras mi corazón empezó a latir a 1000, y mis pelos empezaron a alzarse. Intenté ir asimilándolo, y cuando me lo creí, me saltaron las lágrimas y no pude hacer otra cosa que compartir la alegría con abrazos hacia compañeras. Una sensación increíble.


Un niño por descubrir.

Por último, solo decir que R es un niño que necesita que le ofrezcamos cosas nuevas ante sus miedos, soluciones ante sus manías, y para eso necesito imaginación. Un ejemplo de ello es la inflexibilidad que tiene con los botones de la bata. No es capaz de abrocharse la bata, ni deja que otro lo haga por él. Grita ante tal situación, llora si se le fuerza. Mi idea era abrocharle un botón a la fuerza y aguantar la rabieta hasta que viera que nada malo ha sucedido por ello, pero es imposible porque hará saltar los botones intentando abrirse la bata. Es cuando te preguntas ¿qué sucederá? ¿será el color de la bata? ¿serán los botones? será el verse con la bata cerrada? y ahí entra en juego mi imaginación. Intentando que se pusiera un solo botón y viendo semejantes reacciones se me ocurrió poner dos trozos de velcro para unir la bata en algún punto. Primero le enseñé y me decía que no, (me apartaba la mano) pero a la vez tenía curiosidad. Me aproveché de ese momento de curiosidad y le pegué un trozo a cada lado de la bata, miraba muy raro pero lo podría soportar. Entonces le hice ver que podía unir la bata y des-unirla, cuanto quisiera. Le dejé experimentando (abriendo y cerrando) su bata modificada. Luego dejó de hacerlo y se dejó la bata abierta. Ya no le dije nada porque había aceptado un elemento nuevo en su bata, cosa que le supone un gran esfuerzo. Si consigo que se la cierre, estupendo, si no es así, habré descubierto que no eran los botones, y posiblemente habrá que trabajar ese miedo a "lo cerrado" que parece que solo ocurre con la bata (con chaqueta no).

Como decía, es un gran reto para mí el trabajo con R. Espero poder descubrirlo mucho más y reflexionar en este blog sobre ello.

Hasta la próxima.





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